jueves, 13 de agosto de 2009

Vidas borrascosas, cumbres peligrosas

Como pronto se darán cuenta no pretendo hacer una cronología de mi historial lector. Ni tampoco escribir mi biografía. Por lo tanto no ubicaré estas historias en una línea de tiempo. Random. Que se disfrute lo que se pueda y el resto que se olvide (con piedad). Yo no lloro con los libros. Me verán lagrimear de forma exasperante ante una película e incluso ante mis propias desgracias. Pero soy dura cuando de libros se trata. De ahí, a que no me conmuevan, hay un abismo. Pero esta es la excepción. Aún hoy después de releer por centésima vez (y como diría Borges, aquí esa cifra puede considerarse como infinita) el fragmento de CUMBRES BORRASCOSAS donde Cathy le revela a Nelly la esencia de su amor por Heathcliff, no puedo evitar las lágrimas.
“Mi cariño por Linton es como el follaje en el bosque. El tiempo lo transformará, lo sé, como transforma el invierno los árboles. Mi amor por Heathcliff se asemeja a las rocas inmutables que están debajo: manantial de escasa alegría, aparentemente, pero necesario. ¡Nelly, yo soy Heathcliff!”
¿Cursilería? ¡No! El libro me marcó, pero ese pasaje me traspasó. Será por eso que logré con mi vida todo lo contrario: ¿borrascas, cumbres, peligros? Para nada: eso pintaba pero… aburrimiento fatal.
Eso me lleva a la reflexión acerca de qué hacemos con nuestras historias amorosas, ¿por qué si nos enamoramos de Heathcliff, nos casamos con Linton? O tal vez la pregunta debería tener una vuelta de tuerca, ¿por qué convertimos al salvaje Heathcliff, en el manso Linton? ¿Estupidez, prudencia o mandato social? Claro, el Príncipe Azul no se parece mucho a Heathcliff, y aunque estoy de acuerdo con un buen baño diario para el muchacho en cuestión, eso del tibio beso en los labios de la princesa dormida no me cierra ni con anteojos 3D.
Hoy que las revistas “femeninas” se encargan de configurar retratos de los hombres deseables y de aquellos que deberíamos descartar, te recomiendo, mujer, que con unos días más de dedicación bucees en CUMBRES en las profundidades del HOMBRE: padre cariñoso, hermano alcohólico, amante salvaje, esposo abnegado, siervo ladino, diamante en bruto, todo lo que la vida es capaz de ofrecerte en materia masculina está allí. Y lo mejor de todo: la protagonista de la historia es una mujer. En contraste con ella se definen sus complementos. A mí me dio palabras para hablar de amor, me confrontó con el hecho de que lo que amamos en el otro es el reflejo de nosotros mismos (¡Yo soy Heathcliff!).
Entonces estemos atentas, para que el reflejo de Heathcliff en el espejo no se transforme en la insulsa imagen de Linton. Eso sólo hablará pestes de nosotras mismas.

5 comentarios:

Maternidad: El lado Oscuro dijo...

Guau!!! Caí por esas cosas de la vida en este rincón, y me encontré con este tesoro.
Me pregunto porqué queremos cambiar al otro, porqué queremos domesticarlo, si al lograrlo, lo único que ganamos es perder el interés que originalmente nos cautivó?
Sin duda hay que estar atentos a seguir viendo en el espejo la imagen nítida,reflejo de amor, admiración y respeto por uno mismo.

Muy bueno. Me gustaría saber cuál es el siguiente relato que Random decida publicar. lugar.Lo mejor, ya lo agregué en mis favoritos!

Vicky O dijo...

Quiero leer más!

Anónimo dijo...

Si tenemos la valentía de vernos en el espejo tal cual somos, no hay imagen que pueda destruir nuestra personalidad¡Atrévete mujer y no te dejes avasallar por Heathcliff ni aburrir con Linton!La vida es demasiado bella para sufrirla a la sombra de alguien que, al fin y al cabo, es un egoísta.

Anónimo dijo...

Copio y pego un mensajito que debería estar acá

Gracias a Vidas borrascosas, cumbres peligrosas y a vos,
transformo a mi bruto cacho en un diamante en bruto.
Aclaro que Cacho es su chico.
saludos

La Barca de la Cultura dijo...

Bue... la chica quería seguridad y el rubio desleído se la daba. Además el gitano era el mismo infierno en cuerpo y alma (sobre todo en cuerpo) Y en la época de las chicas Bronte, las niñas decorosas huían de los gitanos. Menos mal que esas épocas ya han pasado. Voto por los gitanos!!!
T. Su